Producción + texto__ NARCISO OLVIDA SU REFLEJO. Instalación y poemario.

Vídeo Instalación NARCISO OLVIDA SU REFLEJO. Manuel Granados y Rosa Galindo.
Palacete Riquer Sabaté, Pigment gallery. Barcelona 

Narciso olvida su reflejo

Esta pieza debe su título al poema de Eva Rodríguez ilustrado con las fotografías que Manuel Granados realizó durante los últimos días de enfermedad de la madre de ambos.

Escenarios empequeñecidos para ubicar formalmente las coordenadas del ser.
Narciso olvida su reflejo o segundo nacimiento.
Manuel Granados

Texto teórico sobre la video instalación Narciso olvida su reflejo

Como toda leyenda de la Antigüedad, se considera que el mito de Narciso fue creado como relato moralizante para educar a los adolescentes griegos. La descripción clásica que nos ha llegado es la versión romana que relata el modo arrogante y soberbio con el que el bello Narciso despreciaba a todos los que se enamoraban de él. La ninfa Eco, castigada por Hera a no poder pronunciar mas que la última palabra de su interlocutor, no fue una excepción; herida de amor por el rechazo de Narciso, se refugia en una cueva donde su cuerpo termina disipándose, quedando de ella únicamente su voz, repitiendo insistentemente la última palabra de los que le hablan.

La diosa de la justicia, Némesis, actúa contra el comportamiento de Narciso obligándole a contemplarse en el agua de una fuente. El joven, quien desconocía su propio rostro, queda absorto y cae súbitamente enamorado de su reflejo. La venganza de Némesis culmina cuando Narciso, afligido porque la imagen no le devuelve sus besos y agotado de sufrir el mismo desamor que la ninfa Eco, termina precipitándose a la fuente.

Esta leyenda didáctica que advierte de los peligros del orgullo, la arrogancia y la vanidad es el punto de partida que da título a esta pieza. Manuel Granados alude a Narciso para hablar de cómo la conciencia empieza a conocerse para conectarse y desarrollarse en toda su magnitud.

De manera resumida, Granados entiende que, en sus inicios, las criaturas son simples, tienen una corporeidad básica y todo lo que han de hacer es ocuparse de mantener y desarrollar esa masa; a través de las relaciones de competencia y simbiosis se van formando organismos cuya materialidad es, cada vez, más compleja.

Esa complejidad, capaz de formar seres vivos, crea conciencia; una conciencia que, en su primer estadio, no se reconoce, sólo se sustenta a sí misma. Como Narciso, es egocéntrica y recela de todo lo de fuera. No se interesa más que por su crecimiento y supervivencia. Vive en un perpetuo selfie, aunque eso también le proporciona energía para afianzar lo conseguido: la materialidad que soporta la complejidad, donde habita la conciencia, crece y se diversifica.

En un segundo estadio la conciencia empieza a saber de ella misma, se despierta su curiosidad y capacidad analítica para poder valorarse. A través del conocimiento de sí misma, se dirige hacia el reconocimiento de lo sutil y racional.

Dejar de mirarse es el tercer paso que la conciencia necesita dar para crecer. Abandonar el egoísmo de Narciso implica olvidarse del cuerpo y mente propios y girar el cuello para observar al otro. La conciencia se multiplica exponencialmente en la medida en que se amplían las conexiones entre individuos que forman comunidades y los vínculos entre sociedades distintas; cuando aumenta la interacción respetuosa con el entorno que habitan y con otras criaturas de la naturaleza. Las conexiones de calidad dan alas a la conciencia para desarrollarse y devolvernos un conocimiento más certero de la pluralidad.

Con esta video instalación, Granados trata de impulsar la relevancia de la comunicación poniendo en relación los cuatro elementos ancestrales: tierra, agua, aire y fuego, con la terna sacra que simboliza la perfección y el equilibrio. Al unir el 4 y el 3 nos da el número 7 que alude a la totalidad del universo en movimiento. La materialidad queda representada por tres chapas de hierro dispuestas horizontalmente sobre el suelo por Rosa; esta es la tierra, símbolo de fertilidad, sobre la que se derrama agua, elemento que hace posible la vida. Sobre las planchas se proyectan 7 video arte cuyas imágenes devienen en abstracciones de la naturaleza; la luz de los filmes es la metáfora del fuego, mientras que el aire se referencia a través del sonido cuya onda lo requiere para desplazarse y hacerse audible. El conjunto forma una instalación que fusiona todos los elementos para favorecer la evolución de la conciencia.

Esta pieza forma parte de la extensión del concepto «Para que no coja forma», en el que Granados trabaja proyectando sus video arte sobre cualquier superficie, a excepción de la pantalla blanca. Busca interlocutores diversos y activos, portadores de sus propias experiencias vitales; de tal manera que el mensaje se entremezcle con el destinatario para obtener complejidad y argumentos variados, constituyendo una percepción más poliédrica que «acorrale los misterios de la existencia».

Susana Pardo

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