Texto__ Tiempo de buscadores

Marcel Duchamp jugando al ajedrez.
Fotografía de Bowdoin.
College Museum of Art

Tiempo de buscadores

Los artistas del siglo XX, como cabezas visibles de una sociedad cambiante en un mundo frenético desprovisto de herramientas que dieran respuesta efectiva a los individuos, fueron precursores activos de las libertades que se han ido logrando a lo largo del siglo. Herederos del legado de Cézanne, por su incansable búsqueda, renuncia de todo aquello que pudiera interferir en la insaciable fuerza que le impulsaba a ir más allá; cualquier pequeño logro del artista le reafirmaba en la acertada actitud de aislarse para profundizar e investigar como científico comprometido.

  Por supuesto, en la Historia del Arte ha existido renovación y superación de modelos impuestos por la estética academicista; cambios más o menos radicales han sido fomentados desde las esferas de poder que encargaban y financiaban el arte. Han surgido a lo largo de la historia personalidades únicas que han defendido posturas arriesgadas frente al conservadurismo y el rigorismo académico, ejemplo reciente sería Goya. Pero nunca antes los cambios habían sido tan radicales como en el siglo XX, ni en el apartado formal ni en el ideológico.

  Desde las primeras décadas del siglo, los cambios en la concepción y modos de representación han sido mucho más que una evolución lógica de los impresionistas o postimpresionistas. Las Vanguardias supusieron una ruptura dramática, una revolución que se traducía en necesidad de búsqueda por parte de los artistas. La independencia del artista de los convencionalismos academicistas de cada momento, ha ido desembocando a lo largo del siglo XX en la autonomía del ciudadano frente a las reglas sociales e imposiciones religiosas.

    El arte nos da una lección de sinceridad y osadía, tanto si se mira en el conjunto de los movimientos artísticos como si concretamos en las obras e incluso si estudiamos a un sólo artista; ejemplo universal sería Picasso, pero no el único artista que fue capaz de evolucionar dentro de su quehacer llegando a realizar obras de muy distinto estilo como resultado de una incesante búsqueda, llegando incluso a crear un movimiento independiente, el cubismo, aceptado y seguido por otros muchos artistas como lenguaje normalizado.

    Búsqueda. Palabra clave que aunaría las numerosas y diferentes tendencias y formas de representación del siglo XX. Desde mi punto de vista, el agotamiento de modelos, el desencanto social y político que llevaron a las terribles guerras, la no aceptación de lo impuesto y la rebeldía a seguir fórmulas caducas de vida que no dan respuesta a las necesidades, sólo puede abocar a las almas inconformistas de los artistas a buscar otros conceptos, otras formas, otras maneras de agruparse y expresar su nueva visión del mundo. Había llegado el tiempo de los buscadores; y en muchos casos el adentrarse en mundos desconocidos, investigar en los estados de ánimo, destruir ideologías estancadas, mostrar las debilidades personales y ajenas, profundizar en ideas nuevas, renegar de las formas, experimentar con el color, con la expresión, los objetos, lo absurdo, lo simbólico, la acción, lo natural, los sueños, la materia, el cuerpo, la tierra, la producción, la publicidad, el dolor, la vida, …….. buscar, buscar, buscar. 

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